Sobre lo que fuimos, lo que somos y lo que no podremos ser investiga la identidad como una construcción atravesada por la continuidad de la conciencia, la memoria y el origen.
La artista Roni Herrán parte de la idea de que aquello que constituye lo que somos ahora también delimita lo que no podremos llegar a ser. A través de diferentes esculturas, pinturas y objetos intervenidos, las obras exploran la tensión entre adaptación y resistencia. La identidad aparece como un proceso de negociación constante entre quienes somos y el entorno: transformarse sin desaparecer, cambiar sin dejar de ser nosotros mismos.
El proyecto se articula en torno a un equilibrio inestable de su propia contradicción. La identidad necesita constancia para mantenerse, pero también adaptabilidad para no estancarse. Es una relación de tensión mantenida en el tiempo. Nos conecta y nos separa. Nos iguala con quien queremos y con quien no queremos. Al mismo tiempo, nos separa de otros, de todos y de algunos. Nos arraiga, nos sugiere una forma y nos la impone. La identidad necesita transformación para existir, pero también consistencia para no disolverse.